Cuando sucede, / yo no estoy. / Pero sucede.
El arte que yo hago no es arte, es meditación. Mediante una relajación consciente puedo detener los pensamientos de mi mente dejando paso a un vacío en el que cabe cualquier cosa. En los momentos en los que no me dirijen los pensamientos y tengo mi mente en blanco me convierto en espectador de algo que sucederá o ya está sucediendo, un baile de formas y colores que van moviendose por el papel dejando un rastro. Formas y colores que dialogan y entretejen un todo con sentido para mí.
Cuando digo que pongo mi mente en blanco no quiere decir que yo me abstraiga de lo que hago sino todo lo contrario, soy mucho más consciente de la materia en si misma, más cercano a su verdad. La mente ya no ordena ni dirije nada y la experiencia simplemente sucede a su propio modo íntima y bella. El dibujo resultante es lo menos importante, lo que tenga que ser será, lo interesante es el cambio interno que se produce en mí. Durante un periodo de tiempo las cosas son como ellas quieren ser y yo participo de la vida a un nivel más cercano.












































